Death Proof: TARANTINO Y SU PASIÓN POR LA VELOCIDAD
Pese a no lograr funcionar en boleterías, la nueva apuesta fílmica del director Quentin Tarantino (“Kill Bill”, “Pulp Fiction”), “Death Proof” consiguió por fin plasmar en su totalidad la pasión del realizador por los automóviles “musculosos” y las persecuciones de alta velocidad. Por Gaspar Gajardo (Periodista, [email protected])
Entre finales de los años sesenta y comienzos de los noventa, los cines chilenos que no contaban con un VHS tenían solo una forma de ver películas sin cortes ni exóticos doblajes, y eso era concurriendo a una sala de cine.
Las había de estreno, rotativas y con programas dobles. Estas últimas se caracterizaban por cobrar entradas más baratas y exhibir dos películas que podían combinar a un exitazo de taquilla con otra de dudosa categoría (artes marciales, ciencia ficción, acción extrema o erótica).
Claro que lo barato traía varios inconvenientes: Primero eran salas venidas a menos, con asientos gastados, sin aire acondicionado y que muchas de las copias que proyectaban estaban gastadas y tenían problemas de audio e imagen.
El desarrollo del VHS y la posterior explosión del DVD terminaron por borrar estos recintos de la faz del planeta, y fue este hecho el que llevó a los directores Robert Rodríguez (“Sin City”) y Quentin Tarantino a tratar de revivir la experiencia de pasar varias horas viendo filmes “al límite” y con sinopsis de títulos que difícilmente llegarían a una multisala.
“Grindhouse” son en rigor dos películas y cuatro sinopsis falsas, la primera es “Planet Terror” en que Rodríguez rinde tributo a los filmes de zombies y la segunda “Death Proof” en que Tarantino explora el siniestro subgénero de los sicópatas de automóviles.
Y es que imaginar a Kurt Russel (“La Cosa”, “Escape de Nueva York”) transformado en Mike, un maniático doble de acción obsesionado con eliminar a un grupo de despampanantes muchachas utilizando su automóvil es una invitación difícil de resistir.
El peligro en dos ruedas
Para la realización de “Death Proof”, Quentin decidió no utilizar efectos computacionales y recurrió a automóviles reales y cámaras de cine convencionales, para recrear el estilo utilizado por los realizadores de filmes como “Vanishing Point” ó “Bullit” para dar forma a las diversas persecuciones que ocupan buena parte de los noventa minutos que dura la proyección de su segmento.
Mike emplea dos vehículos para aterrorizar a sus víctimas y burlar la acción de la policía.
El primero es un Chevy Nova SS negro 1971, decorada con una calavera y unos rayos, y que es “a prueba de muerte”, pero sólo en la cabina del piloto y con el que genera estragos en Texas.
El segundo es un Dodge Challenger 1969, con que deberá hacer frente a un modelo 1970 que utilizarán un grupo de chicas dispuestas a vengarse de los atroces actos del doble en las vías de Tennesse.
Ahí está el detalle
Como todo filme de Tarantino, estos filmes están plagados de citas cinéfilas.
El Chevy corresponde a la misma serie que utilizó Eddie Murphy en “Un Policía Suelto en Hollywood” y en que también se transportaban Samuel L. Jackson y John Travolta en “Tiempos Violentos”.
En tanto, el Dodge Challenger 1970 es una réplica del mismo que emplearon los productores de “Vanishing Point” y el modelo 1969, es similar al que utilizó David Carradine en la película de carreras clandestinas “Cannonball” (1976).
Pero las excentricidades no terminan ahí.
Una de las chicas que deben enfrentar a Mike, es Zoe Bell quien anteriormente trabajó como la doble de Uma Thurman en “Kill Bill” y que en el filme encarna a una stuntman profesional, lo que le permitió a Tarantino dar rienda suelta a las complejas acrobacias hechas por un actor en cámara en mucho tiempo.
Además y pese al fracaso en las boleterías estadounidenses, Quentin prepara una “edición extendida” del filme y que debutará durante el próximo Festival de Cine de Cannes y que luego debutaría de forma separada en los cines de todo el mundo.
Un sabroso entremés para los fanáticos de aquellas míticas jornadas en alguna destartalada sala céntrica que esperan “revivir” la experiencia, pero esta vez en la comodidad de sus casas con su inseparable reproductor DVD.
