Close

VOLVER AL FUTURO

08 jul Posted by in cineauto | Comments
VOLVER AL FUTURO

VOLVER AL FUTURO Bajo el Signo de Delorean El llamado “auto deportivo de bajo precio” de los ochenta, fue un fracaso comercial, pero se transformó en uno de los íconos de esa década gracias a la trilogía de “Volver al Futuro”Por Gaspar Gajardo (Periodista, [email protected])

Para muchos espectadores alrededor del mundo, el nombre Delorean puede no decir mucho, pero basta poner cualquier segmento de los viajes por el tiempo de Marty Mc Fly para que lo asocien con la máquina del tiempo de “Volver al Futuro”.

Lo que puede resultar insólito es que si bien el modelo DMC-12 ganó en fama, la empresa que lanzó el vehículo en 1981 no pudo saborear parte de las ganancias que consiguió el filme, básicamente porque había dejado de fabricarlo en 1983, dos años antes del estreno de la película.

Mas, casi tan interesante como las aventuras del alter de ego de Michael J. Fox, resulta la existencia tormentosa del cerebro de esta verdadera nave especial, el diseñador John Delorean.
Mi nave, mi estilo

Durante años las líneas de los automóviles eran sencillas pues debían obedecer a una sola necesidad, transportar a sus pasajeros de un lugar a otro de la ciudad, sobre todo si esta tenía condiciones climáticas extremas y que exigían buenos cierres para que no penetrara el frio.

Tras el término de la Segunda Guerra Mundial, diversos usuarios comenzaron a abandonar esta convención y lentamente fueron adaptando piezas y partes para entregar un toque de identidad a sus vehículos.

Pero a contar de los años 60, diversas compañías establecidas en California recogieron esta tendencia y, al no tener que hacer frente a inviernos de nieve y lluvia, dejaron correr su imaginación y tras múltiples intentos lograron incorporar motores de carrera a automóviles medianos y con atrevidos diseños, dando origen a los llamados “carros musculosos”.

Una de las grandes figuras de esta era fue John Delorean (1925) quien convirtió el mítico Pontiac Tempest en el innovador modelo GTO, con el que la General Motors obtuvo un rotundo éxito de ventas y marcó un hito en la historia automotriz del siglo XX.

Lo quiero todo y ahora

Al cabo de algunos años, el nombre de Delorean era postulado como un futuro directivo de GM, básicamente porque su imaginación y el capital de la compañía permitirían poner en graves aprietos a cualquier movida por parte de la competencia.
Sin embargo, John decidió que ya no tenía nada más que aportar y que era tiempo de formar su propia empresa automotriz, por lo que decide trasladarse a Irlanda del Norte (durante los años más duros de la guerra civil) para fundar la DMC (Delorean Motor Company).
En 1981, y bajo una tremenda expectativa lanzó su primer modelo, el DMC-12.
A diferencia de otros vehículos de su tiempo, aquí predominaban las líneas rectas, además de 130 caballos de fuerza, airbags, computadoras, el propulsor posterior PRV-6 de 2863 centímetros cúbicos (desarrollado por Peugeot, Renault y Volvo) y un equipo estéreo, entre otros adietamientos.
Sin embargo, el mayor atractivo eran sus “puertas de gaviota”, inspiradas en el Mercedes 300 SL de 1954 y que lo transformaban en una verdadera nave especial por US$28.000 (un precio accesiquible para un deportivo de estas características).

La compañía parecía condenada al éxito, pero una investigación por narcotráfico desarrollada por el FBI puso fin a la carrera de Delorean, y pese a que se comprobó su inocencia, no pudo fabricar más que nueve mil de estos vehículos antes de cerrar su empresa en 1983.

El efecto Spielberg

En 1984, el cineasta Steven Spielberg preparaba junto al director Robert Zemeckis una comedia que seguía los pasos de un despistado adolescente que viajaba en el tiempo y que debía conseguir que sus padres se enamoraran para que el pudiera nacer.
“Volver al Futuro” estaba prácticamente completa, pero faltaba un pequeño gran detalle, definir la máquina con que el muchacho se trasladaría de 1985 a 1955.
La idea que el vehículo fuese un automóvil tuvo una dura resistencia de parte de los realizadores por las similitudes que podría tener con Kit, protagonista de la popular serie televisiva “The Knight Rider”, pero finalmente la similitud del Delorean con una nave especial, los hizo cambiar de parecer.
Tras adquirir tres modelos, un equipo de diseñadores integrados por Ron Cobb (“Aliens”), Larry Paul (“Blade Runner”) y Andy Power (“Lobo del Aire”) se encargaron de convertirlos en verdaderos “reactores nucleares caseros” que encajaban perfectamente con la visión del doctor Emett Brown sobre lo que debía ser una “máquina del tiempo con estilo”.

Quiero una máquina

El año 2005 y producto de complicaciones por un ataque cerebral, John Delorean falleció a la edad de 85 años en su casa de Nueva York, y veinte años después de saborear la fama del vehículo que llevó su nombre.
Hoy, su modelo puede alcanzar valores que superan los US$150 mil e inclusive, diversas páginas en Internet ofrecen piezas originales para su mantención.
Pero si usted es un fanático de estos autos (y de “Volver al Futuro”), puede ser propietario de las tres versiones fílmicas de esta nave, en versiones a escala y por apenas US$100.
Una buena manera de recordar a uno de los grandes visionarios de la industria automotriz, que gracias a la gran pantalla pudo transformarse en una leyenda…, aunque pocos lo reconocieran en vida.

Facebook comments:

 


Leave a comment